- Las Bodas de Plata de este emblemático espacio incluyó un emotivo reconocimiento a sus usuarios, voluntarios y aliados, reafirmando el compromiso de la Biblioteca Nacional con el acceso universal al libro, la lectura y la información para las personas con discapacidad visual.
Durante 25 años, cientos de personas con discapacidad visual han encontrado en la Sala “Delfina Otero Villarán” mucho más que libros en braille o tecnología adaptada. Han encontrado un espacio para aprender, desarrollarse, ejercer sus derechos y demostrar que el acceso al conocimiento transforma vidas.
Ese legado fue celebrado por la Biblioteca Nacional del Perú (BNP) en una emotiva ceremonia realizada en la Gran Biblioteca Pública de Lima (GBPL), con motivo del XXV aniversario de este servicio bibliotecario especializado, considerado uno de los principales referentes nacionales en accesibilidad e inclusión.

La ceremonia fue presidida por el jefe institucional de la Biblioteca Nacional del Perú, Juan Yangali Quintanilla, y contó con la participación de usuarios de la sala, familiares, voluntarios, representantes de organizaciones de personas con discapacidad visual, instituciones educativas especializadas y entidades aliadas que han acompañado el crecimiento de este espacio a lo largo de un cuarto de siglo.

Durante su intervención, el jefe institucional destacó que la inclusión comienza cuando las instituciones eliminan las barreras que impiden a las personas ejercer plenamente sus derechos.

“Una biblioteca verdaderamente pública es aquella donde todas las personas pueden acceder al conocimiento en igualdad de condiciones. Durante estos 25 años, la Sala ‘Delfina Otero Villarán’ ha demostrado que la accesibilidad no es un servicio adicional, sino una condición indispensable para garantizar el ejercicio pleno de los derechos culturales. Cada libro accesible, cada tecnología adaptada y cada servicio especializado representan una oportunidad para transformar vidas”, remarcó.
También resaltó que este compromiso con la inclusión se refleja en la política de descentralización que impulsa la Biblioteca Nacional del Perú. “Así como trabajamos para que ninguna persona quede excluida por una discapacidad, también llevamos bibliotecas a comunidades donde nunca antes existieron. Esta semana inauguramos dos nuevas bibliotecas rurales en Quispicanchi, Cusco, y con ellas ya son nueve las implementadas en comunidades campesinas y nativas”, refirió.

Una celebración construida por quienes dan vida a la biblioteca
La conmemoración estuvo marcada por el protagonismo de los propios usuarios de la sala. El programa incluyó una presentación de piano a cargo de José Adrián Olaya Marle, la declamación del acróstico “El sonido de mi silencio es la luz”, interpretado por Rubén Goicochea Huari, y los testimonios de Carlos Ramos Palomino y Nathaly Huapaya Zavala, quienes compartieron cómo este servicio ha contribuido a su desarrollo personal y autonomía.
Uno de los momentos más significativos fue la entrega de diplomas de reconocimiento a usuarios destacados, en mérito a su perseverancia y participación activa en las actividades de la sala. La jornada con presentaciones musicales de Yalú Olaya Robles y de la agrupación Punto Inclusión Musical, que ofreció un repertorio de música criolla y sikuris.
Lima, 18 de julio de 2026
Oficina de Comunicaciones de la Biblioteca Nacional del Perú
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